Micrófonos y videntes (carta a Rosa Díez)

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Estimada Rosa Díez. Desde hace más de dos años soy alcaldesa de un municipio en expansión del Alfoz de León. Hablamos de San Andrés del Rabanedo. Una modesta ciudad que hoy ha conseguido situarse como el tercer municipio más grande de la provincia de León. Un lugar que, posiblemente conocerá, o del que al menos habrá oído hablar. Y no sólo porque es la tierra del actual presidente del Gobierno y ex compañero suyo de partido, José Luis Rodríguez Zapatero, sino porque me consta que la que es ahora su formación política está trabajando para buscar candidatos a numerosas alcaldía de la provincia. 

Como le digo, me animo a escribirle después de que un representante de UPyD en nuestro municipio, San Andrés del Rabanedo, denunciara ante los medios de comunicación un hecho, que si no fuera porque la denuncia ya en sí misma es preocupante y calumniosa, bien podría ser motivo de una investigación más propia de programas como el de Iker Gimenez o de un programa del Papel Cuché, que de una institución seria y rigurosa. 

Dicha denuncia cita como fuente de información «rumores» para afirmar que me he gastado dinero del erario público (18.000 Euros) para pintar y remodelar el mobiliario de mi despacho. En su afán por salvaguardar el caudal de nuestros contribuyentes me exige el expediente de contratación de un especialista que «limpió mi despacho de micrófonos ocultos» y de un vidente que «quitó las energías negativas que mi antecesor podría haber dejado». La denuncia no pasaría de ser una simple anécdota si no fuera porque la noticia tuvo trayectoria pública a través de los medios de comunicación. 

Vivo con mucha preocupación el descrédito de la clase política y creo que somos nosotros, los políticos y políticas, los y las que dedicamos nuestros esfuerzos al servicio de nuestros vecinos y vecinas quienes deberíamos luchar por dar prestigio a esta labor, tan dura, tan difícil y a la vez tan apasionante. Pertenezco a una generación que se ha educado en democracia y que celebra con entusiasmo cada persona que se interesa por los asuntos públicos, ojala, y lo digo con el corazón, todo el mundo participara activamente de las políticas públicas, sin lugar a dudas elevaríamos la calidad del debate público. 

Soy de las personas que defiende que «en política no todo vale» y por eso creo que debemos ser nosotros quienes nos mentalicemos que el debate público debe ser serio y responsable y que, no por querer ocupar espacio en los medios de comunicación debemos mentir, engañar e insultar. No me preocupa que digan que he contratado a un vidente porque tal afirmación es ridícula en si misma, pero sí me preocupa que una formación política que dice ser seria pretenda confundir a la ciudadanía, emponzoñar y se haga eco de «chismes» y rumores. Es cierto que hemos pintado el despacho de Alcaldía, y lo hizo la brigada de obras (y seguro que habrá a quien le parezca escandaloso) y que hemos redistribuido el mobiliario que ya había. Por cierto, el gasto total no supera los 200 euros. 

En mi opinión, son varios los problemas de fundar un partido político que no tiene más ideología ni criterio que el que le parezca bien a su fundador o fundadora, y es que corremos el riesgo de ser oportunistas y que al final acaben militando en nuestras filas personajes cuya única aportación sea la de miente, miente, que algo quedará-¦ por desgracia aquí ya tenemos alguna experiencia en este sentido-¦
A mí me gustaría saber qué opinión tiene su formación sobre el futuro de nuestro municipio: cómo debería desarrollarse, qué clase de políticas considera prioritarias en un momento de contracción económica como el que vivimos, si subiría tasas e impuestos y porqué si o porqué no, qué opina de las competencias impropias y del gasto social-¦ es decir, un debate serio y no si hay malos espíritus en mi despacho-¦
Estoy segura y tengo confianza en que comparte conmigo esta preocupación, pues por el contrario de lo que piensan los románticos de la «salsa rosa» política no se ganan las elecciones mintiendo y difamando, sino hablando de políticas serias en el fondo y en la forma, hablando de los problemas reales de nuestros vecinos y vecinas. 

Por último sólo me queda insistirle en la necesidad de seguir trabajando por el respeto de la clase política pero, sobre todo, por el respeto a nuestros ciudadanos y ciudadanas que esperan de nosotros «más de altura de miras» para trabajar juntos por nuestra ciudad. 

Eugenia Gancedo
alcaldesa de san andrés de rabanedo

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