Del Orgullo a la Vergüenza

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Me siento obligado a transmitirles mi estado de ánimo, pues creo que puede tener algún significado general.
Hace años me sentía orgulloso de este país, pues creí que habíamos desempeñado bien nuestra tarea histórica de aquel momento: habíamos realizado una transición pacífica desde la dictadura a la democracia, influyendo en muchos países del Mundo para que hicieran lo mismo, y por primera vez parecía que habíamos conseguido aprender de nuestra historia a resolver los antiguos problemas e impulsar a España hacia la civilización. Es cierto que el régimen de Franco había durado lo que su vida, pero creí que, por pragmatismo, el pueblo había preferido no enfrentarse a lo que había, en la esperanza de que duraría poco.
Hoy me siento avergonzado, pues creo haber percibido lo que había detrás de la aparente fachada de moderación e inteligencia del pueblo español: lo que hay es un alto grado de idiotez, en el sentido clásico de despreocupación o falta de percepción del interés público. Un sector muy amplio de españoles se guían por fidelidades irracionales a siglas partidarias o esquemas ideológicos y mentales inamovibles y obsoletos, asimilando como propias las filias y fobias de manipuladores cínicos e ineptos, que se limitan a formular sentencias retóricas sobre la realidad con el objetivo único de copar el poder y mantenerse en él.
La prueba más palpable de lo que estoy diciendo es que muchos lleven seis años tragándose la perversión del pacto del Tinell y su reproducción antidemocrática y demagógica en diversas formas; que sigan aceptando ciegamente que los etnonacionalistas representan los intereses de Euskadi, Cataluña o Galicia y fomentando y permitiendo la corrupción, el robo y el engaño como sistema de gobernación; o que continúen creyéndose a pies juntillas las mentiras de la bondad moral de la izquierda, la maldad de la derecha o la heroicidad y patriotismo de las sectas nacionalistas.
Estamos gobernados por mentirosos patológicos, adorados estúpidamente por multitudes crédulas y fanáticas, incapaces de desvelar la farsa y percibir la realidad tramposa que les infunden. España está introduciéndose nuevamente en el matadero histórico, echando a perder ciegamente lo que tan exitosamente había comenzado. Quizá lo que sucede es que este país no ha superado aún el nivel estructural y cultural de ser una multitud de tribus aldeanas y grupúsculos sectarios, incapaces de percibir la realidad, el interés general y las necesidades del conjunto.
Lo que digo podrá parecerles duro a algunos, pero lo que es duro de digerir es que la mayoría del país se deje llevar al matadero seducida por la mentira permanente y el cinismo interesado. Esa es la realidad, enmascarada por irreales actitudes e ideas que visten de idealismo y entrega a los demás lo que no es sino cinismo, oportunismo y egoísmo. El sistema está corrupto en el sentido más general, aquél que significa la corrupción moral, institucional y política generalizada de la sociedad, y no sólo ni prioritariamente la corrupción económica, que también. 

Luis Bouza-Brey

2 comentarios:

----- dijo...

Copio tus mensajes en mi blog

http://eleccioneseuropeas.blogspot.com/

Prestaré atención a 12D y a tu blog y a ver qué vas diciendo.

Carlos Fernández Ocón dijo...

La perfección no existe, no sé lo que ha pasado en Málaga con UPyD, pero desde aquí sigue siendo la opción menos mala con mucha diferencia, a pesar de cagadas (ver cartas a R10 en http://decarlosfernndez.blogspot.com/ y http://toylokotoyloko.blogspot.com/)Siento que ahí os hayáis retirado tan pronto. Un abrazo
Carlos Fernández Ocón, militante en baleares